Norberto Antonio Rosario- Argentina
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La consigna es no aceptarse fugaz, infectar de vileza
los días que no merecen ser vividos,
reconocer el gusto por la forma de las frutas,
separar el espesor de la espesura y después
hacer una desolación con tres silbidos
y después no hacer ningún esfuerzo en abstenerse
de cantar en los cementerios
junto a los que no murieron del todo
y después, después,
quemar todo lo escrito
como si desvivir fuera posible.
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